Jardines Torre de los Perdigones

 

Los Jardines Torre de los Perdigones –con una superficie de 17.600 m2 e inaugurados el año 2002– se encuentran en la confluencia de la calle Resolana con la avenida Concejal Alberto Jiménez-Becerril.

El protagonismo del jardín corresponde a la singular Torre de los Perdigones, que fue restaurada en 1992.

El jardín tiene dos áreas perfectamente diferenciadas, una con escasa vegetación y otra ajardinada.

La primera es una zona pavimentada que enlaza, mediante una escalinata de escasa pendiente, la torre con el recinto ajardinado.

La zona ajardinada está diseñada en torno a una glorieta central circular, en la que se encuentra una gran fuente hacia la que confluyen los paseos peatonales que facilitan el tránsito por el jardín. En las sendas peatonales que se disponen de forma concéntrica a la rotonda central hay bancos de fundición que invitan a quedarse es este lugar.

En el jardín encontramos varias palmeras canarias, una palmera datilera, un ciprés, un ficus, un olivo, árboles de Júpiter, naranjos, jacarandas, ciruelos de Japón, almeces, washintonias, aves del paraíso, rosales, pequeños magnolios, justicias, damas de noches, lantanas, fotinias, alteas, algunos árboles del amor, aligustres, trompetas trepadoras y bignonias rosas y buganvillas en el cerramiento.

La zona de juegos infantiles está escoltada por catalpas.

En 2007 se instaló una placa de agradecimiento a los donantes de órganos y se plantó un naranjo y un olivo con la idea de formar un Jardín de la Solidaridad.

La Torre de los Perdigones, en ladrillo, con unos 45 metros de altura, es una valiosa muestra de la arquitectura industrial de la ciudad. Construida en 1890, formaba parte de la Fábrica de San Francisco de Paula, una fundición que se dedicaba a la fabricación de perdigones, balas y planchas de zinc.

La torre era imprescindible para fabricar los perdigones de plomo que utilizaban las escopetas. El plomo se alzaba mediante poleas hasta la parte más alta de la torre, se fundía y se dejaba caer a través de una criba (que determinaba el calibre de los perdigones fabricados); a medida que descendía por el interior de la torre se enfriaba, adoptando forma redonda. Caían en depósitos de agua que permitían que rodaran por una rampa asociada a los mismos.

En los años cincuenta la fábrica cierra y es derribada, excepto la torre. Tras años de abandono, después de haber albergado un asentamiento chabolista, la torre es rehabilitada en 1992 para que pueda constituirse en un nuevo mirador de la ciudad.

Además, en 2007 se instaló en la parte superior una cámara oscura que ofrece excelentes vistas de la ciudad en movimiento, en tiempo real. La cámara es un instrumento óptico que mediante un potente sistema de lentes trasmite las imágenes reales en movimiento de la ciudad a una plataforma situada en el interior de la torre. El sistema, a modo de periscopio, transmite la imagen de lo que está ocurriendo en ese momento en la ciudad.