Vega de Triana
Un poco de historia

Charco de la Pava

El parque se asienta en la zona conocida popularmente como Charco de la Pava, un área que adquiere su actual configuración topográfica con la obra hidráulica concluida en 1950 que expulsó el río vivo del centro de la ciudad excavando un canal alternativo –una nueva corta– en la vega de Triana: el cauce histórico, que discurre junto a la Torre del Oro, fue aterrado en Chapina y se convirtió en dársena que sólo comunica con el río a través de una esclusa que controla el flujo de agua que puede entrar en la misma.

La obra tenía como objetivo evitar la inundación de la ciudad (que se producía cuando el caudal del río superaba los 3000 m3/s): el nuevo cauce excavado podía evacuar flujos de hasta 4.000 m3/s; la llanura de inundación delimitada por los muros de defensa levantados permitía evacuar caudales de hasta 10.000 m3/s.

En los años 60 del pasado siglo, la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir propuso y proyectó crear un parque forestal en esa zona, pero dicho proyecto no cristalizó.

Mientras tanto, un asentamiento chabolista se había instalado en la vega y, aunque sus habitantes fueron realojados en diferentes barrios de la ciudad, algunas chabolas perduraron hasta 1991 (aunque nuevos episodios chabolistas volvieron a repetirse posteriormente).

Años más tarde, en este lugar, el Instituto Municipal de Deportes del Ayuntamiento construyó diferentes instalaciones deportivas, se asentó un mercadillo de carácter popular y la zona se constituyó en aparcamiento de vehículos durante la Feria de Abril.

En los años 2004-2006 se redacta y firma el Proyecto de Restauración Hidrológico y Forestal de cauces entre la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (que asume el 80%, de los costes de la intervención a través de los fondos Feder) y el Ayuntamiento de Sevilla (que financia el 20% restante del presupuesto de actuación).

En 2008 está aprobado el proyecto que pretende transformar la zona en un parque dunar y comienza la ejecución de obras. A la vez, el Ayuntamiento pretende ¡trasladar la Feria de Abril al nuevo parque tras su inauguración! A finales de 2010 el Consistorio Municipal tiene que reconocer que, tras las obras realizadas, el parque en construcción no podrá acoger la Feria de Abril. Además, el proyecto de que el parque presente una zona de dunas en las márgenes del río es olvidado.

El nuevo parque

Así pues, la construcción del parque Charco de la Pava, denominado Vega de Triana, comenzó en 2008 y se inauguró –como los últimos parques de la ciudad– sin mobiliario urbano y sin iluminación, en 2012.

El parque se extiende frente al barrio de Triana, entre la orilla izquierda del cauce vivo del Guadalquivir y la carretera Cádiz-Huelva que enlaza la SE-30 con la avenida Carlos III y que actúa como muro de defensa de la ciudad frente a las crecidas del río. Es decir, Vega de Triana se encuentra en una zona susceptible de inundación durante las avenidas del Guadalquivir.

Se ha creado un acceso que atraviesa el muro de defensa bajo la carretera para comunicar Triana con el parque y, en consecuencia, se ha instalado una gran compuerta metálica de dos hojas que permite bloquear dicho acceso para garantizar la seguridad de la ciudad frente a las crecidas del Guadalquivir.

Además, se han habilitado dos entradas superiores a partir de una acera construida a lo largo de la zona superior del muro de defensa, que discurre de forma paralela a la carretera y a su mismo nivel topográfico.

Vega de Triana nace con una singularidad: es un parque que ha de servir de aparcamiento de vehículos motorizados durante la Feria de Abril. Y ello ha condicionado el diseño del parque: las plantaciones han tenido que realizarse dejando el espacio necesario para los numerosos automóviles que tiene que alojar durante el festejo primaveral y se han tenido que crear vías de acceso para el denso tráfico rodado que se produce esa semana de feria.

Se ha remodelado el terreno para generar diferencias topográficas que incrementen el valor paisajístico del parque, de modo que todo el espacio ha sido estructurado mediante una serie de lomas entrelazadas por senderos.

Paseos peatonales pavimentados, caminos de albero y tierra, un carril bici, vías asfaltadas que permiten el tráfico de vehículos, rotondas, amplias zonas de albero y extensos céspedes configuran todo este espacio.

El parque presenta una área de juegos infantiles, una pequeña zona con aparatos de ejercicios para adultos y un área con mesas para picnic.

Además se ha creado una zona social en la que se desarrollan huertos vecinales que producen diferentes tipos de verduras y hortalizas.

Se han conservado las instalaciones deportivas del Instituto Municipal de Deportes que existían en la zona antes de su transformación y la hacienda Villa Carmen, que en épocas pasadas intentó ser expropiada y actualmente se utiliza para celebraciones (bodas, comuniones), comidas de empresa y zona de pernocta de algunas hermandades que hacen la romería de el Rocío.

Aunque uno de los objetivos del parque es permitir y potenciar el acercamiento de la ciudad al cauce vivo del Guadalquivir, la ribera, en la que se han realizado varias plantaciones, permanece incomunicada con el resto del parque.

La vegetación

Las 80 hectáreas de parque están estructuradas mediante paseos escoltados, según las zonas, por alineaciones de moreras (Morus alba), olmos siberianos (Ulmus pumila), almeces (Celtis australis), acacias negras sin espinas (Gleditsia triacanthus var. inermis), paraísos (Melia azedarach), fresnos (Fraxinus angustifolia y Fraxinus excelsior), álamos blancos (Populus alba), naranjos (Citrus aurantium), ciruelos de Japón (Prunus cerasifera var. pisardii), pinos (Pinus pinea), plátanos de sombra (Platanus hispanica), laureles de Indias (Ficus microcarpa), pica picas (Lagunaria pattersonii), aligustres (Ligustrum japonicum) y washingtonias (Washingtonia robusta).

En la zona sur del parque hay árboles del coral (Erythrina crista galli), algunas jacarandas (Jacaranda mimosifolia), unas pocas tipuanas (Tipuana tipu), unos pocos parasoles de China (Firmiana simplex) y una casuarina (Casuarina cunninghamiana). En la plaza meridional destacan los cocos plumosos (Syagrus romanzoffiana) y los olivos (Olea europaea), que se extienden por otras áreas del parque.

También hay algunas encinas (Quercus rotundifolia), algunos algarrobos (Ceratonia siliqua), algunos pinos de oro (Grevillea robusta), braquichitos (Brachychiton populneus), braquichitos de flor roja (Brachychiton acerifolium) y algunos eucaliptos (Eucaliptus camaldulensis) que existían antes de la transformación de la zona. Junto al río aparecen sauces y alguna parquinsonias (Parkinsonia aculeata).

En las praderas crecen limpiatubos (Callistemon viminalis), linos de Nueva Zelanda (Phormium tenax), plumeros (Cortaderia argentea), cotoneaster (Cotoneaster salicifolia), lantanas (Lantana camara), gramíneas ornamentales (Stipa tenuissima y Pennisetum alopecuroides), palmitos (Chamaerops humilis), adelfas (Nerium oleander), algún bonetero (Euonymus japonicus), una decorativa mata de olivilla (Teucrium fruticans) y multitud de rosales.

En el talud del muro de defensa proliferan lágrimas de amor y lágrimas de amor de flor amarilla (Russelia equisetiformis), gauras de flor blanca y de flor rosa (Gaura lindheimerii), lantanas de flor amarilla (Lantana sellowiana), tulbagias (Thulbaghia violacea) y romeros rastreros (Rosmarinus officinalis var. postrata).